Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación
Mensaje de Achim Steiner do, jun 17, 2010

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Nairobi, 17 de junio de 2010 - La lucha contra la degradación del medio ambiente, mediante la protección y restauración de las áreas secas, es una parte integral de la solución en la lucha contra la desertificación y al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La degradación de tierras es un obstáculo para hacer frente a una serie de desafíos ambientales y de desarrollo, desde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad hasta la seguridad alimentaria y la mitigación de la pobreza.

A nivel mundial, la desertificación ha alcanzado a 3,6 mil millones de hectáreas, que representa el 25 por ciento de la masa terrestre de la Tierra. La desertificación amenaza la subsistencia de casi mil millones de personas en unos 100 países, causando 42 mil millones en pérdidas cada año.

Si la tendencia continúa, la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio prevé que las comunidades pobres que viven en las tierras secas y los márgenes del desierto serán las más afectadas.

En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía para promover la conciencia pública sobre el tema, y la aplicación del Convenio de las Naciones Unidas para combatir la Desertificación en los países afectados por sequía grave y / o desertificación, en particular en África.

Aunque la degradación de la tierra y la desertificación resultante son desafiantes y a veces factores de miedo en muchos países, ha habido historias de éxito del cual aprender.

En el distrito de Machakos en Kenia, el gobierno ha trabajado mano a mano con los agricultores locales para mejorar las prácticas agrícolas y combatir los efectos de la desertificación resultante de la erosión en las fincas de ladera y de la tala de los bosques secos. Miles de kilómetros de terrazas agrícolas y campos de drenaje fueron construidos así como se han puesto en marcha nuevos sistemas de cultivos y ganadería. En 40 años, se ha invertido la degradación del suelo. Desde el punto de vista per capita, se duplicó la producción incluso cuando la población se quintuplicó desde los años 1940 al 1980.

China es un país que está luchando contra la degradación de tierras a gran escala. Cerca de 400 millones de personas en todo el país viven bajo la amenaza de la desertificación, y la mitad de la población en las zonas desertificadas vive bajo la línea de pobreza.

Ningxia es una de las provincias chinas más afectadas por la desertificación. El gobierno local ha insistido en que la lucha contra la desertificación es una prioridad fundamental y después de casi cinco décadas de labor ininterrumpida, Ningxia ahora muestra orgullosamente que la tendencia al deterioro de la desertificación ha siso tomada en cuenta. Hoy en día, Ningxia es la primera provincia en China en lograr un cambio completo de la desertificación.

El caso del Distrito de Machakos y el éxito de la provincia de Ningxia han tomado tiempo y un tremendo esfuerzo, pero los resultados positivos son evidentes, haciendo de esto una lección crucial para que otros copien.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en apoyo del Convenio de las Naciones Unidas para combatir la Desertificación, ha estado durante muchos años ayudando a los países para mejorar la cooperación sobre la degradación de las tierras y la desertificación resultante. Recientemente, se ha diseñado un sistema de información en línea para monitorear el desempeño y los impactos en los estados miembros.

El PNUMA ha sido una de las agencias de la ONU en la transmitir esta experiencia a la comunidad mundial. También es el organismo de implementación de la Evaluación de la degradación de tierras en el proyecto las tierras áridas (LADA), que está financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente y ejecutado por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). LADA desarrolla herramientas y métodos para evaluar y cuantificar la naturaleza, el alcance, gravedad y los efectos de la degradación de tierras en los ecosistemas de zonas áridas y cuencas hidrográficas. También se encarga de construir la capacidad nacional, regional e internacional para analizar, diseñar e implementar soluciones y mitigar la degradación de la tierra e introducir la gestión sostenible de las prácticas y del uso de las tierras.

En última instancia, tenemos las herramientas para combatir la amenaza de una invasión del desierto, el cual nos pondrá en el camino hacia el alivio de la pobreza. Un agricultor cuya tierra se vuelve saludable, puede garantizarle el sustento.

Todo está interrelacionado: protección del medio ambiente y desarrollo económico y social. No podemos perder esta batalla, pero, como todos sabemos, los países deben trabajar juntos para ganarla.

 
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